domingo, 25 de septiembre de 2011


HOJAS.



Con un chasquido muy tenue, de las ramas se desprenden.
Las van dejando desnudas pero ya no se detienen.
Parece que van flotando sobre nubes de algodones.
Al llegar a tierra firme, con el viento se entretienen.

Suavemente el viento sopla y las incita a retozar.
Se organizan de inmediato y se ponen a jugar.
Unas flotan en el aire, cual navío en altamar.
Otras más están jugando a la víbora de la mar.

Las que son más delicadas no desean jugar con él.
Pero juegan muy aparte a la rueda de san miguel.
Sólo el árbol no se ríe, pues con él ha sido cruel.

Cuando ya las hojas secas, se han cansado de jugar.
Es el viento tan amable que las deja descansar.
Y se marcha de improviso, a jugar a otro lugar.



Santana.

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