**OH, NEREIDA**
Con el bosque hacia mi espalda, dibujada en
luz y sombra.
Y el ocaso de la tarde destellando en la
mirada.
La mirada humedecida, por la brisa del
océano.
Y añorando entre mis manos, la tibieza de
tu mano.
Ah, mujer maravillosa, luz de luna, luz de
aurora.
Luz de sol que me seduce y una voz que me
enamora.
Oh, mujer en ti refleja, su belleza el gran
océano.
Nunca olvides que tú tienes, mi alma entre
las manos.
Oh, nereida hermosa diosa, de las ninfas
más comunes.
Nunca olvides que te amo, que a tu amor no
soy inmune.
Aunque no te vuelva a ver, a tu amor soy
vulnerable.
Es tan grande lo que siento que por ti
sería moldeable.
Para amarte cuando puedas, para amarte si
quisieras.
Porque tú serías la Reyna, que pusiera
nuestras reglas.
Santana.

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