**NO TENGO DEFENSA**
Por fortuna para mí nací indefenso.
Ante el encanto o la agresión de una mujer.
No importa que envenene la esperanza.
Qué importa, si es un poquito cruel.
Más no es cualquier mujer por fortuna para
mí.
Es la mujer de mirada acariciante y boca
desquiciante.
La mujer que promete un paraíso tan sólo
con mirarte.
Que te promete, el cielo tan sólo con
tocarte.
Nací desprotegido y no tengo defensa.
Ante esos bellos ojos difundiendo una ilusión.
Qué importa si después con el paso de los
días.
Se cerraron para mí, para ya no ser mis
guías.
Qué importa si después hizo añicos la
esperanza.
Que alguna vez labró en mi ingenuo corazón.
Qué importa si a la fecha su silencio me
ensordece.
Y a gritos su mirada, destroza una ilusión.
Por fortuna para mi nací indefenso.
A su amor, a su sonrisa y también a su
desprecio.
Alguna vez pensé que el corazón no
sentiría.
Y si hubiera sido así, de qué me serviría.
Hoy tan sólo queda una tímida rendija.
Donde de vez en cuando se ve un rayo de
sol.
Es la mirada furtiva, y evasiva.
Pero su hermosa imagen, ya no me dice adiós.
Santana.

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