jueves, 29 de septiembre de 2011


**NO TENGO DEFENSA**



Por fortuna para mí nací indefenso.
Ante el encanto o la agresión de una mujer.
No importa que envenene la esperanza.
Qué importa, si es un poquito cruel.

Más no es cualquier mujer por fortuna para mí.
Es la mujer de mirada acariciante y boca desquiciante.
La mujer que promete un paraíso tan sólo con mirarte.
Que te promete, el cielo tan sólo con tocarte.

Nací desprotegido y no tengo defensa.
Ante esos bellos ojos difundiendo una ilusión.
Qué importa si después con el paso de los días.
Se cerraron para mí, para ya no ser mis guías.

Qué importa si después hizo añicos la esperanza.
Que alguna vez labró en mi ingenuo corazón.
Qué importa si a la fecha su silencio me ensordece.
Y a gritos su mirada, destroza una ilusión.

Por fortuna para mi nací indefenso.
A su amor, a su sonrisa y también a su desprecio.
Alguna vez pensé que el corazón no sentiría.
Y si hubiera sido así, de qué me serviría.

Hoy tan sólo queda una tímida rendija.
Donde de vez en cuando se ve un rayo de sol.
Es la mirada furtiva, y evasiva.
Pero su hermosa imagen, ya no me dice adiós.




Santana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario