CERRANDO CICLOS.
Hay etapas en la vida que resultan
dolorosas.
Decisión impostergable, que sin duda hay
que tomarla.
El que cruce la esperanza esa puerta se ha
esfumado.
Y el cerrarla de por vida, es preciso y
necesario.
Ese ciclo hay que cerrarlo aunque sientas
que del alma.
Se apoderan las tinieblas, porque ya no hay
candilejas.
Los candiles de sus ojos ya tu vida no
iluminan.
Y esa puerta hacia el pasado, para ti está
clausurada.
Ese ciclo hay que cerrarlo aunque nunca
haya iniciado.
Sólo daño te causado, ese mítico amorío.
Cierra el círculo y etapa que jamás tuvo sentido.
Ahoga el vínculo amoroso, que jamás tuvo
contigo.
Ya no mires esa puerta que conduce hacia el
pasado.
El dolor es trago amargo y degustado
siempre a solas.
Ya no esperes que regrese a que algún día
te conozca.
A que sepa cómo eres, porque ya no hay
vuelta de hoja.
El pasado ya es pasado y es absurdo que
regrese.
Sólo tienes una vida y el vivirla está
adelante.
Por fortuna está el futuro con su gama de
sonrisas.
Y una luz esplendorosa, que resurge
diariamente.
Santana.
