martes, 17 de abril de 2012


YA NUNCA MÁS.



Sé que nunca jamás volveré a estar en tus brazos.
Sé que nunca jamás volveré a besar tus labios.
Quizás mi corazón muera de amor lentamente.
Tal vez por el dolor o la desolación.
De no estar más en tu mente.

Nunca podré olvidar tu voz dulce y excitante.
Sé que voy a extrañar tu mirada acariciante.
No me resignaré a no mirarme en tus ojos.
El frío de mi piel extrañará tu piel.
Aunque me vea en otros ojos.

El calor de tu piel ya nunca podré olvidarlo.
Muero un poco al pensar que otro estará entre tus brazos.
Tu forma de besar la gozarán otros labios.
Sólo te pido amor por mi alma una oración.
Porque murió una ilusión.

Ya nunca más veré tu pelo volar al viento.
No volveré a sentir sobre mis labios tu aliento.
Y me pongo a pensar en que es lo que te he fallado.
Pues dios sabe muy bien y tú sabes también.
Que estoy de ti enamorado.

Ya no importa saber quién de los dos ha fallado.
Sólo debe importar el que te vas de mi lado.
Deseo que seas feliz lo digo sinceramente.
El tiempo pasará más nunca borrará.
Tu recuerdo de mi mente.



Santana.

lunes, 16 de abril de 2012


YA NO PUEDE SER.


A menudo tu recuerdo llega nítido a mi mente.
Y la huella de tus besos no se borra de mi frente.
Y aquella flor que sembramos en señal de nuestro amor.
Se marchito poco a poco tal vez murió de dolor.

Quizás la flor esperaba que tú misma la regaras.
Y con palabras de amor que también tú la abonaras.
Como igual espero yo que regreses a mi lado.
Y con un susurro me digas, me digas cuanto me amas.

Quisiera volver a verte  aunque fuera unos instantes.
Pero sé que es imposible porque fuimos solo amantes.
Y eso a los ojos del mundo es amor pecaminoso.
Aunque nosotros sabemos que fue demasiado hermoso.

Deseo volver a sentir tu cuerpo junto a mi cuerpo.
Lo deseo como un demente.
Pero sé que es imposible y sé que no puede ser.
Por no querer lastimar a personas inocentes.

Volver a sentir de nuevo tus labios acariciantes.
Es un deseo insistente que siempre tengo en la mente.
Pero sé que es imposible porque ya no puede ser.
Pero no puedo evitar el desearlo locamente.

Hoy que todo ha terminado me alejare de tu vida.
Con el corazón sangrando y con el alma adolorida.
Pero nunca lograremos olvidar esos instantes.
Esos instantes tan bellos aunque fuimos solo amantes.


Santana.






**Y YO TE SIGO AMANDO**



Las hojas tipo alambre del pino solitario.
Gemían dolorosas cuando soplaba el aire.
Y aquel vetusto pino, frondoso y milenario.
Guardaba sin descanso la entrada al viejo valle.

Y aquí te sigo amando en medio de la niebla.
Entre el rumor del agua chocando con la piedra.
Al viento de la aurora el agua lo congela.
Y sube por mi cuerpo como una helada hiedra.

La noche se despide y la niebla se evapora.
Y yo te sigo amando en el lampo de la aurora.
Te amo entre los rayos del sol que da la vida.
Más yo con sólo verte revivo y me lastima.

Y yo te sigo amando aún siendo el olvidado.
Porque amo lo que tengo, también lo que no tengo.
Te amo en cada fruto que ya se ha madurado.
Te amo en este valle que luce abandonado.


Santana.

**Y QUISE SER TUS MANOS**



Si tuviera la certeza de no serte indiferente.
De saber que estás ahí, esperándome por siempre.
De saber que nuestras almas aun viviendo separadas.
Aun viviendo en la distancia, para amarse fueron creadas.

Porque yo estoy convencido que mi amor no es utopía.
Aun después de mucho tiempo, yo te amo vida mía.
Sin embargo el gran dolor que me invade al contemplarte.
Por desgracia me recuerda, que no debo de mirarte.

Porque cada que te miro desafecto yo respiro.
Y me corre por las venas y te vuelves mi delirio.
Aun sabiendo que tu amor, seguirá siendo prohibido.

Y quise ser tus manos tan sólo por un día.
Para decirme adiós, por siempre vida mía.
Aunque mi alma sea por siempre, albañal de mi desdicha.



Santana.

**Y EMERGE TU RECUERDO**



Y emerge tu recuerdo de nuevo entre la noche.
Como una flor nocturna, arrullada por la luna.
La esencia de tu cuerpo se esparce por el campo.
Mientras la luna llena, de blanco va pintando.

Tu hermosa piel canela resalta entre el paisaje.
Y obliga al mismo viento a detener su viaje.
Las hojas de los árboles susurran admiradas.
Lo hermoso de tu cuerpo con un dejo envidiable.

La dulce voz que brota de tu adorable boca.
Produce grandes cosas en todo lo que toca.
En lo que a mí respecta me incita y me suscita.

La esencia de tu cuerpo en las flores hace estragos.
Les duele que tu encanto las vaya marchitando.
Mientras la luna llena de blanco va pintando.



Santana.