jueves, 29 de septiembre de 2011


** ¡OH, MUJER!**



¡Oh, mujer maravillosa! Adorable amada mía.
Tengo un alma enamorada anhelando ser amada.
Sin embargo ya no importa, cargaré con la derrota.
Que ha inferido en mí tu boca y tu respuesta silenciosa.

¡Oh, mujer amada mía! Ojala hayas comprendido.
Que mi alma no buscaba sólo encuentros escondidos.
Que te amo demasiado y no pensaba hacerte daño.
Que en verdad sólo deseaba, de tus labios un te amo.

Sin embargo ya no importa, sí te amo y no me amas.
A partir de hoy por siempre será un simple desahogo.
Lo que escriba entré asteriscos tan sólo como adorno.
Ya no habrá dedicatoria se ha quedado sin sus alas.

¡Oh, mujer amada mía! Mentiría sí yo escribiera.
Que en tan sólo unos instantes he dejado de adorarte.
Concebido para amarte, mientras vida yo tuviera.
Engendrado para amarte, pero nunca para odiarte.

¡Oh, mujer amada mía! Yo jamás podría odiarte.
Porque tengas prioridades a las cuales sujetarte.
Sólo trato de evitar que se agrande más la herida.
Con no verte y que mi alma no se dé por aludida.


Santana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario