domingo, 25 de septiembre de 2011


**INTOCABLE Y DELICADA**



Una luna melancólica, besaba los cristales.
Mientras yo escribía un poema inspirado en una flor.
Una flor que tiene nombre y tiene cuerpo de mujer.
Que me inspira el gran amor, que no puedo contener.

Porque es como una flor, intocable y delicada.
Quizás pueda admirarla, pero no puedo tocarla.
Y yo sería incapaz de dañarla o mancillarla.
Porque, es mi amor tan grande, que no puedo lesionarla.

Ella es como una diosa exhibida en un museo.
Me cautiva, me embelesa y me provoca un gran deseo.
Por mimarla, por amarla y también acariciarla.
Venerarla a la distancia, sin pensar en lastimarla.

Porque es como una luz que ilumina mi universo.
Puedo verla y admirarla, pero no puedo palparla.
Porque es como una joya que se exhibe en un estante.
No saber lo que ella piensa, me resulta desgastante.

Porque es como una rosa, en medio de un zarzal.
Cada espina es un vigía, que vigila sin cesar.
No permiten un piropo, que la pueda trastocar.
Mucho menos la caricia. Que la pueda enamorar.

Ella es como un lucero, en medio de la mar.
Las olas no permiten que la pueda yo alcanzar.
Me alejan, y me alejan y yo nado sin parar.
Mis lágrimas engrosan, las olas de la mar.



Santana.

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