EMISARIA.
Vino la muerte, llego a mi casa
Por la ventana quizás entró.
Y de mis padres, sin una causa
La cruel señora me despojó.
Llegó la muerte, oronda, ufana
En unos meses se los llevó.
¡No te los lleves, despotricaba,
Molesta mi alma y mi corazón!
Por un momento pensé decirle,
“¡vamos señora que sigo yo!”…
La dama fría leyó mí mente,
Y su respuesta me desarmó.
“soy la emisaria, recuerda siempre.
Y tus reclamos no escucho yo,
Yo solamente cumplo el trabajo,
Que el ser supremo me designó”
Paso la muerte súbitamente.
Y en lontananza se me perdió
Llevando a cabo el trabajo ingrato.
Que el ser supremo le encomendó.
Santana.

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