**DUEÑO DE SU ALMA**
¡Fui dueño de su alma!...quizás me
equivoco.
Fui dueño de su alma, mas no de su cuerpo.
¡Pero eso qué importa! No altera mi calma.
Me roba la calma, no escuchar su boca.
Me duele en el alma el que haya pensado.
Que sólo deseaba un encuentro furtivo.
Con sólo un te amo feliz habría sido.
Si fuera un te odio, tampoco la olvido.
Su boca de anhelo y de trazo divino.
No emite palabra, ¿acaso se espanta?
Cual rosa marchita que se ha desprendido.
Después de caída no vuelve a la planta.
¡Oh, lampo instantáneo! ¡Oh, flor de un
instante!
Quemaste mis alas y el pecho me arde.
Seremos extraños de aquí en adelante.
No importa que el alma, me grite cobarde.
Santana.

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