lunes, 10 de octubre de 2011


**VERANO**



Agónica en su ocaso, jadea la primavera.
Se aleja subyugada al estío cede el paso.
El cual avasallante de todo se apodera.
De seres, de floresta de bosques y praderas.

La tarde luce hermosa en medio del verano.
Las casas son de adobe, de tejas el techado.
Y no se ve ni un alma del pueblo desolado.
Están bajo la sombra, contando sus arcanos.

Los chicos en el río mitigan el estiaje.
Cubriendo de alharaca y sonidos el paisaje.
Y el sol que lentamente declina hacia el ocaso.
Matiza de colores las cosas a su paso.

De pronto cae la noche y la villa cobra vida.
Las luces mercuriales, las calles iluminan.
Alumbran desde afuera del pueblo hasta la plaza.
Percibo en el ambiente, sabroso aroma a hogaza.

¡Oh, luna que apareces! Tan hermosa como siempre.
De plata vas pintando, los campos, los tejados.
Al ver tu bello rostro el estío no aparece.
Quizás porque se esconde, arrobado entre el celaje.


Santana.

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