SONETO A MI MADRE.
Fuiste ejemplo de trabajo, fuerte y grande
como roble.
Vendavales te doblaron pero nunca
fracturaron.
Voluntad de acero a prueba, de tifones y de
leones.
Que intentaron asustarte, pero nunca lo
lograron.
Sólo el tiempo y la distancia, sin querer
fueron mermando.
En comparsa con tus frutos que sumaron
varias ramas.
Que quizás nunca pensaron, que deseabas más
cuidados.
Que tus horas no estuvieran de problemas
impregnadas.
Esas ramas tan frondosas, sin pensar te
hicieron daño.
Porque nunca imaginaron que tú fuerza iba
menguando.
Poco a poco el sobrepeso, te fue
desquebrajando.
Porque fuiste como un roble, que la muerte
lo sorprende.
Que aparenta ser muy fuerte porque sigue
estando en pie.
Que se seca poco a poco, resistiéndose a
caer,
Santana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario