jueves, 6 de octubre de 2011


SONETO A MI MADRE.



Fuiste ejemplo de trabajo, fuerte y grande como roble.
Vendavales te doblaron pero nunca fracturaron.
Voluntad de acero a prueba, de tifones y de leones.
Que intentaron asustarte, pero nunca lo lograron.

Sólo el tiempo y la distancia, sin querer fueron mermando.
En comparsa con tus frutos que sumaron varias ramas.
Que quizás nunca pensaron, que deseabas más cuidados.
Que tus horas no estuvieran de problemas impregnadas.

Esas ramas tan frondosas, sin pensar te hicieron daño.
Porque nunca imaginaron que tú fuerza iba menguando.
Poco a poco el sobrepeso, te fue desquebrajando.

Porque fuiste como un roble, que la muerte lo sorprende.
Que aparenta ser muy fuerte porque sigue estando en pie.
Que se seca poco a poco, resistiéndose a caer,



Santana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario