sábado, 1 de octubre de 2011


**QUIÉN CONTROLA**



Entre las pálidas paredes de un alma enamorada.
Sin piedad rasga la espina, de una rosa la membrana.
Es una herida enorme por el amor abierta.
Que no puede sanar, la cataplasma de manzana.

Si pudiera transmigrar su alma hasta mi alma.
Podría constatar, que no es corrupta ni lesiva.
El único pecado por mi alma cometido.
Haberse sumergido en un amor incomprendido.

Pero, ¿Quién cuando es sincero, el sentimiento lo controla?
Cuando brota desde el alma arrasando con la calma.
Y te invade la tristeza, si no escuchas su palabra.

Porque quién no ha derramado una lágrima de duelo.
Por amores imposibles, que te llevan al invierno.
Que te empujan al infierno y jamás tocas el cielo.



Santana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario