**QUIÉN CONTROLA**
Entre las pálidas paredes de un alma
enamorada.
Sin piedad rasga la espina, de una rosa la
membrana.
Es una herida enorme por el amor abierta.
Que no puede sanar, la cataplasma de
manzana.
Si pudiera transmigrar su alma hasta mi
alma.
Podría constatar, que no es corrupta ni
lesiva.
El único pecado por mi alma cometido.
Haberse sumergido en un amor incomprendido.
Pero, ¿Quién cuando es sincero, el
sentimiento lo controla?
Cuando brota desde el alma arrasando con la
calma.
Y te invade la tristeza, si no escuchas su
palabra.
Porque quién no ha derramado una lágrima de
duelo.
Por amores imposibles, que te llevan al
invierno.
Que te empujan al infierno y jamás tocas el
cielo.
Santana.

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