**QUE PENA**
Le dije que la amaba y que moría por ella.
Tan sólo murmuro ¡Qué pena! Olvide esta llamada.
Y se quedo callada, su voz que tanto amaba.
Se me perdió en la noche, ya no volví a escucharla.
Esa hermosa mirada que prometía mil cosas.
Que me insinuaba el cielo, entre un edén de rosas.
Se me perdió en el aire, se disipó en la nada,
se la ha llevado el viento, volando entre sus alas.
Como fugaz estrella pasó ella por mi vida.
Dejándome una estela difícil de borrar.
La estela de un aroma exquisito y delicado.
Creyendo que el amor, por fin lo había encontrado.
Por desgracia no escuché de su boca un aliciente.
Que alentara la ilusión y que fuera convincente.
A excepción de unas miradas sugestivas y espaciadas.
Para mi alma suficiente, aunque fueran sugerentes.
Pero no era necesario que dijera una palabra.
Su lenguaje corporal era más que convincente.
Su mirada y su sonrisa resultaban elocuentes.
Aunque ahora en el presente… se comporte diferente.
Santana.
Le dije que la amaba y que moría por ella.
Tan sólo murmuro ¡Qué pena! Olvide esta llamada.
Y se quedo callada, su voz que tanto amaba.
Se me perdió en la noche, ya no volví a escucharla.
Esa hermosa mirada que prometía mil cosas.
Que me insinuaba el cielo, entre un edén de rosas.
Se me perdió en el aire, se disipó en la nada,
se la ha llevado el viento, volando entre sus alas.
Como fugaz estrella pasó ella por mi vida.
Dejándome una estela difícil de borrar.
La estela de un aroma exquisito y delicado.
Creyendo que el amor, por fin lo había encontrado.
Por desgracia no escuché de su boca un aliciente.
Que alentara la ilusión y que fuera convincente.
A excepción de unas miradas sugestivas y espaciadas.
Para mi alma suficiente, aunque fueran sugerentes.
Pero no era necesario que dijera una palabra.
Su lenguaje corporal era más que convincente.
Su mirada y su sonrisa resultaban elocuentes.
Aunque ahora en el presente… se comporte diferente.
Santana.
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