sábado, 1 de octubre de 2011


**SED ENTRE LE LLUVIA**



¡Oh, mujer de rostro dulce! No te duermas todavía.
Pertinaz la lluvia empieza a caer sobre el tejado.
A través de los cristales un relámpago ilumina.
La belleza de tu cuerpo, de su ropa despojado.

No te duermas todavía, ¡Por favor amada mía!
Que la lluvia está cayendo y yo por ti sigo muriendo.
Porque en ese breve instante que la luz beso tu cuerpo.
Renacieron los deseos de mi alma y de mi cuerpo.

Y al parejo de la lluvia azotada por el viento.
De caricias y de besos cubriendo voy tu cuerpo.
Voy en busca de la esencia, de la savia, de tu sima.
Donde vierto la caricia y la pasión que me domina.

¡Oh, mujer amada amante! Esta sed avasallante.
Mitigarla me es posible con el mosto de tus labios.
Ni siquiera el agua clara que ahora corre entre tus manos.
Es capaz de disipar esta sed atosigarte.

Esta lluvia que ahora cubre y que ciega los cristales.
Que de cuarzos cristalinos va cubriendo los ramajes.
No es capaz de evaporar de mis labios el estiaje.
Que provoca en mí tu boca desde, tiempos ancestrales.


Santana.

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