**SED ENTRE LE LLUVIA**
¡Oh, mujer de rostro dulce! No te duermas
todavía.
Pertinaz la lluvia empieza a caer sobre el
tejado.
A través de los cristales un relámpago
ilumina.
La belleza de tu cuerpo, de su ropa
despojado.
No te duermas todavía, ¡Por favor amada
mía!
Que la lluvia está cayendo y yo por ti sigo
muriendo.
Porque en ese breve instante que la luz
beso tu cuerpo.
Renacieron los deseos de mi alma y de mi
cuerpo.
Y al parejo de la lluvia azotada por el
viento.
De caricias y de besos cubriendo voy tu
cuerpo.
Voy en busca de la esencia, de la savia, de
tu sima.
Donde vierto la caricia y la pasión que me
domina.
¡Oh, mujer amada amante! Esta sed
avasallante.
Mitigarla me es posible con el mosto de tus
labios.
Ni siquiera el agua clara que ahora corre
entre tus manos.
Es capaz de disipar esta sed atosigarte.
Esta lluvia que ahora cubre y que ciega los
cristales.
Que de cuarzos cristalinos va cubriendo los
ramajes.
No es capaz de evaporar de mis labios el
estiaje.
Que provoca en mí tu boca desde, tiempos
ancestrales.
Santana.

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