lunes, 10 de octubre de 2011


**UN TE ODIO, DE ESA BOCA**



En verdad apreciaría un te odio de su boca.
A su gélido silencio, a su fría indiferencia.
Para mí sería mejor ser el blanco de su odio.
Ser objeto del despecho y de todos sus enojos.

Adversario del amor no es el odio ni el enojo.
Es la misma indiferencia, que es como una bofetada.
Porque el odio es fiel reflejo de un oculto sentimiento.
Que jamás fue consumado y aún habita el pensamiento.

Es la gélida indolencia, la que hiere y te lastima.
La que acaba con el alma, cual erebo que calcina.
Cual espada avasallante que atraviesa silenciosa.
Como rayo que marchita, a la más hermosa rosa.

Es por eso que prefiero, un te odio de esa boca.
A su gélida mirada y glacial indiferencia.
Un te odio encarnaría la certeza de que mi alma.
Algún día no lejano, nunca estuvo equivocada.


Santana.

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