**UN TE ODIO, DE ESA BOCA**
En verdad apreciaría un te odio de su boca.
A su gélido silencio, a su fría
indiferencia.
Para mí sería mejor ser el blanco de su
odio.
Ser objeto del despecho y de todos sus
enojos.
Adversario del amor no es el odio ni el
enojo.
Es la misma indiferencia, que es como una
bofetada.
Porque el odio es fiel reflejo de un oculto
sentimiento.
Que jamás fue consumado y aún habita el
pensamiento.
Es la gélida indolencia, la que hiere y te
lastima.
La que acaba con el alma, cual erebo que
calcina.
Cual espada avasallante que atraviesa
silenciosa.
Como rayo que marchita, a la más hermosa
rosa.
Es por eso que prefiero, un te odio de esa
boca.
A su gélida mirada y glacial indiferencia.
Un te odio encarnaría la certeza de que mi
alma.
Algún día no lejano, nunca estuvo
equivocada.
Santana.

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