sábado, 14 de mayo de 2011

¡OH, SELENE!

¡Oh, Selene bello astro! Confidente de mi alma.

Sabes bien que yo he venido a este mundo para amarla.

Venerarla en la distancia, pero nunca para odiarla.

Aunque no tenga un espacio ni en su pecho ni en su alma.

Aunque todo lo que siento no merezca un pensamiento.

Aunque todas mis palabras en su pecho no hallen eco.

Voy amarla de por vida sin palabras y en silencio.

Aunque no tenga un espacio ni en su vida ni en su pecho.

Ella vaga por mi alma como el más hermoso sueño.

Porque siento que su encanto se adormece aquí en mi pecho.

Voy amarla como aman los que nunca tienen dueño.

Como aman los que sufren, por amar entre el silencio.

¡Oh, Selene bello astro! Tu bien sabes que en mi alcoba.

Sin mirarla yo la veo con la luz del pensamiento.

Que su imagen me atormenta cual si fuera hermosa loba.

Sólo aquí yo puedo amarla, porque no la arrastra el viento.

Porque vivo sometido para amarla desde lejos.

Con los ojos, con el alma, para amarla entre el silencio.

Porque no tengo cabida ni en su vida ni en su pecho.

Voy amarla de por vida, aunque llegue a ser un viejo.

Santana.

11 de mayo de 2011.

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