miércoles, 7 de septiembre de 2011

**AFORTUNADO**



Bajo un cielo tapizado de célica belleza.

Ebrio de amor la busco, entre el vahído amoroso.

Soñando con su boca, de rosa, de princesa.

Que mora en un alcázar cercano y misterioso.


La amo desde lejos porque un airado Otelo.

La cuida y la vigila cual moro cancerbero.

Y sé que mientras viva será mi gran flagelo.

Porque los dos sabemos que yo por ella muero.


Dichoso y venturoso el que guarda en la memoria.

Caricias de las manos y besos de su amada.

No sentirá jamás, su alma desolada.


Porque tendrá por siempre la dicha de haber sido.

El ser afortunado que en sus brazos ha mecido.

El cuerpo de su amada, rendida, enamorada.



Santana.

**ACTITUDES**


Si yo te preguntara, ¿Me amas?

Tu respuesta sin dudarlo, sería que no me amas.

Sin embargo veo actitudes que me indican otra cosa.

Y miradas que me dicen lo que no dice tu boca.


Yo no afirmo que me ames, pero sí que mi alma siente.

Algo bello que me indica el no serte indiferente.

Si me amas o desdeñas solamente tú lo sabes.

Por lo tanto, también sabes, si algún día tendré las llaves.


Si yo te preguntara, ¿Podrás amarme un día?

Tu respuesta sin dudarlo sería que no podrías.

Sin embargo si dejaras que tu alma contestara.

Sería otra la respuesta que sin duda me alegrara.


Son tus ojos fiel reflejo de tu alma enamorada.

La que siempre te traiciona, la que siente lo que habla,

Con palabras silenciosas y a través de tu mirada.

Manifiesta lo que siente, sin decir una palabra.



Santana.

**ACERA**



Sobre ese tramo de acera tan pequeño.

Plasmé los versos que ella me inspiraba.

Versos malhechos, pero escritos con empeño.

Sobre esa acera que poco transitaba.


Pinte un te amo, en cada huella, en cada paso,

En cada rastro, que en la acera iba dejando.

Con celestial belleza a su paso destellando.

Tan sólo comparable, a la belleza del ocaso.


Cada paso que ella daba, de mi lado la alejaba.

Y de mi alma enamorada un poema se escapaba.

Y con mano tremulante, en la acera dibujaba.


A partir de aquel momento me olvidé de los cuadernos.

Es la acera donde plasmo los poemas y los versos,

Que me inspira su belleza, que conforma mi universo.



Santana.

**ACASO UN DÌA**



¡Oh, mujer amada mía! Quizás un día te lean.

El más bello poema de amor que pueda haber.

Tal vez en ese instante recuerdes aquel rostro.

Del hombre enamorado que le escribe a la mujer.


Y surgirá el impulso de hacer comparaciones.

Inevitablemente seré yo el perdedor.

Jamás he conseguido reavivar tus emociones.

Mas todo lo he plasmado con un profundo amor.


¡Oh, mujer inaccesible! Bella musa del poeta.

Que voló sobre el silencio con sus versos y poemas.

Que llegó a tocar tu puerta, mitigar así sus penas.

Con el agua de tu fuente, con tus ojos de poema.


¡Oh, mujer amada musa! Es tan bello lo que siento.

Que yo quiero agradecerte, a pesar de hacer derroche.

De tu cruel indiferencia, de la cual soy el objeto.

Porque tú has sido en mi vida, como un sol de medianoche.


A pesar de amarte tanto, tengo lúcida la mente.

Y comprendo que en tu vida yo jamás tendré cabida.

Es por eso que me alejo para siempre de tu vida.

Es por eso que prefiero nunca más volver a verte.



Santana.

**A MEDIA VOZ**



¿Sabías que soy un hombre, de tu alma enamorado,

Que vivo ilusionado, más nunca obsesionado,

Que cuando no te miro subsisto en ti pensando,

Y el lapso que te miro también te estoy amando?


Y así puedo tener tu cuerpo aquí a mi lado.

Lo miro y lo imagino, tan bello, tan callado.

Revuelto tu cabello lo beso enamorado.

Te envuelvo en mi ternura, mientras te admiro y callo.


Tu boca silenciosa me dice tantas cosas.

Y se abre enamorada como una fresca rosa.

Tus ojos entreabiertos me miran amorosos.

Mis ojos la emoción, los ha tornado acuosos.


Y aquel vacío existente que había entre nuestras pieles.

Se fue desvaneciendo uniendo nuestros seres.

Tu hermoso cuerpo de ángel se fue tornando laxo.

Tus brazos en mi cuello, parecían un bello lazo.


Y a media voz surgieron las más bellas palabras.

Cual bellas mariposas brotaron de tu alma.

Mis manos cazadoras quisieron atraparlas.

Formar así un poema y así inmortalizarlas.



Santana.

**A DONDE VAYAS**



Trémulo de amor caí a tus píes rendido,

De deseo, de ilusiones, de pasión enloquecido.

Un te amo sosegado escapaba de mis ojos,

Mas tu boca me ha arrojado, a sufrir en los abrojos.


Comenzó a pasar el tiempo sobre el alma silenciosa,

Sin embargo no dejaba de soñar con esa boca.

Pero el péndulo del tiempo, en su avance nunca cede.

Sostener su ritmo intenso, de verdad que no se puede.


Con el triste corazón, por cierto enmudecido,

Cual campana de algún templo, solitario, silencioso,

Vacío de tu amor, abandonado, tembloroso.

Latiendo con temor a la amenaza de tu olvido.


Con palabras de rechazo levantaste barricadas,

Con mis alas invisibles yo te sigo a donde vayas.

Aunque sea a través del cielo, saltare cualquier muralla.

Seguiré todas tus huellas, como sombra enamorada.


A través de los océanos y también por el espacio.

A través de los desiertos y de todo el firmamento.

Seguirá a tu hermosa imagen, veloz mi pensamiento.

Estaré siempre contigo, incluso en tu palacio.


Oh, mujer maravillosa, si caminas por la playa,

Recuerda que te amo y que estoy sufriendo a solas,

Que el vaivén incansable de las olas.

Me recuerda tu belleza, cual las bellas amapolas.


Santana.

**TU SERAS**



Del hubiera sido hermoso, que leíste en su momento.

¡Oh, mujer amada mía! Son desenas de poemas.

Los que tú me has inspirado, tal vez sumen cuatrocientos.

Unos feos, otros bellos, y otros son una blasfemia.


Sin embargo en todos ellos, siempre has sido el gran motivo.

Que me inspira, que me incita, porque siempre estas conmigo.

Tú serás la hermosa musa de mi alma de poeta.

Que me excita cada sueño, que me inspira cada letra.


Aunque en mi alma ya no guardo ni una brizna de esperanza.

Necesito describir, el dolor que ahora me embarga.

El dolor que me asesina cuando pienso solo en verte.

Y me duele darme cuenta, que en verdad no soy tan fuerte.


Pues la simple negativa de tu boca tan divina.

Me ha tornado un tanto débil, de verdad que me intimida.

Y me asusta el pensamiento de vivir en este infierno.

Sin que exista cuando menos, un te odio de por medio.


Aunque ya no hay un motivo, por seguir ilusionado.

Seguiré siempre escribiendo, lo que pudo haber pasado.

Tú serás la bella musa de mi alma de poeta.

Sobre todo porque te amo, aunque no obtuve respuesta.


Santana.